jueves, 20 de octubre de 2016

Ley de Paridad de Género



       Esto me preocupa. Estamos pasando del feminismo al boludismo. Y no lo merecemos. Perdón por mi sarcasmo, pero es real. En las últimas semanas se está debatiendo en la cámara de diputados y senadores una nueva ley de paridad de género. Pasamos del piso del 30% del ’91 a la propuesta del fifty-fifty. ¿Qué significa esto? Que, del total de las listas partidarias y de los integrantes del congreso, tiene que haber mitad mujeres y mitad hombres. ¿Y por qué? Por la famosa inclusión e igualdad. Se cree que la mujer necesita más cupos en el congreso y se la discrimina. Ojo, no soy machista, totalmente al contrario. Vamos a desarrollar un poco el tema para que entiendan mi postura.



   Desde la inclusión del voto femenino que se adjudica Evita, nuestro país ha avanzado considerablemente en la inclusión de la mujer en todos los ámbitos. Y también hay que aceptar que vivimos en una sociedad machista, donde se cree que el hombre está por sobre la mujer, cosa que es totalmente errónea. Pasando por varias etapas, el sector femenino fue tomando más fuerza. En el año 1991 se sanciona la ley 24012 del cupo femenino que establece un piso del 30% para la mujer, que luego se transformó en un techo.


     Todo bien hasta ahí. Un piso para la diversidad, para la integración, para que la mujer se sienta representada en serio. Pero, como dije antes, pasó de ser un piso a ser un techo; a que los partidos tengan la obligación de tener una mujer cada dos hombres. Y hasta a veces, una molestia o una complicación, o una estrategia de especulación. Y esto es lo que me preocupa. El solo hecho de que se trate a la mujer como un estorbo, como si no se tratase de alguien capaz de ejercer el lugar. Y me tocó ver como se especulaba con el ingreso de las mujeres a bancas; de que gane un hombre pero, por ley, la mujer que le sigue ocupe ese lugar. 

     En este último tiempo se ha hecho mucho hincapié en los derechos de la mujer. Desde muchos ámbitos, algunos medio violentos y groseros, que podemos debatir en otro momento, pero la voz femenina está haciéndose sentir. 

     Y ahora, este proyecto de ley. “Ley de Paridad de Género”, el famoso “una y uno” en los cargos legislativos. Algo, que para mí, es incoherente y totalmente discriminatorio. Vamos a un ejemplo. De 100 personas idóneas, se eligen a 60 hombres para ocupar cargos legislativos, y 10 no podrán ingresar por este cupo. Y eso es a lo que apunto: a la aptitud. La capacidad de ejercer un cargo no depende del sexo, aunque muchas mujeres podrán decir que no tienen las mismas oportunidades y tal vez sea real, tal vez el solo hecho de no ser mujer no me permita verlo desde esa perspectiva. De todos modos, a lo que voy es que se está tratando de integrar a la mujer por una ley que promete igualdad. Pero igualdad no es lo mismo que equidad. Y lo que va a lograr esta ley es la igualdad numérica en cámaras legislativas, cosa que no va a servir de nada. 

    Mi justificación es simple: para integrar un cargo legislativo se tiene que estar preparado, y la gente tiene que elegirte, seas hombre o mujer. ¿O ustedes creen que Lilita Carrió o Margarita Stolbizer necesitan el cupo para ingresar al congreso? Y no me vengan con el cuento que la mujer es reprimida y no tiene lugar en la política. Venimos de un mandato de 8 años de una mujer, unas pre elecciones presidenciales con dos pre candidatas; y si nos vamos un poco del país, hay muchas probabilidades de que Estados Unidos sea presidido por primera vez por una mujer. El poder mundial en manos femeninas.

   Entonces no es un problema de liderazgo, ya que mundialmente se está comprobada la participación de las mujeres en todos los ámbitos. 

    Otro dato curioso: en ninguna democracia actual existe un cupo femenino legislativo, y aun así, podemos observar dirigentes como Dilma Roussef, Ángela Merkel, Theresa May, Michelle Bachelet, y muchas más, que se valen por sí mismas, tienen la capacidad de ejercer sus puestos y reciben el apoyo de sus seguidores. Y fueron electas por el pueblo, por sus condiciones, por sus propuestas. Y le ganaron las elecciones a hombres, o sea, el pueblo eligió a mujeres por sobre hombres. Entonces, no es un problema de discriminación.

    Y les puedo asegurar que los cargos femeninos van a ser ocupados por familiares de algún cabecilla ¿O les cabe le menor duda?

    Para ir cerrando el tema, es muy contradictorio que mujeres luchen por esta ley, al verse autodiscriminadas por la misma. Dudan de su capacidad de ganar un cupo por si solas, dudan de su preparación, sus formas de liderazgo; y lo negativo es que los hombres no están dudando de las capacidades femeninas, sino ellas mismas. Me gustaría que esos cupos sean ganados por méritos y no por ley, que la mujer demuestre su capacidad y gane por si misma esa banca; y que represente a la mujer como se debe.

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