jueves, 2 de agosto de 2018

Salta y su dependencia eclesiástica


  Parece que hablar en contra de la iglesia y el catolicismo en Salta fuera penado con prisión perpetua. Parece que hablar a favor te acredita entre los miles de fieles que habitan la provincia. Parece que no se puede pensar. 



  Antes que nada, quiero aclarar que soy bautizado católico, he recibido la comunión y posteriormente confirmando mi creencia. Creo en Dios, no en el cristiano, pero sí en un ser sobrenatural. Creo en Jesús, no en su resurrección, sino en su filosofía. Cada uno es libre de profesar cual se le cante credo, y sería necio el juzgar a alguien por ello. Lo juzgable es obligar al otro a creer lo que yo creo. 

  Salta, la capital de la fe. No hay turista que se vaya de nuestra hermosa ciudad sin visitar la Catedral, la Iglesia de San Francisco, la Virgen del Cerro. Además, la procesión del Señor y la Virgen del Milagro, con su bella y pintoresca novena; con los 800 mil peregrinos que llegan de todas partes del país a renovar el pacto de fidelidad. 

  Todo lo que he nombrado con anterioridad, refleja decisiones personales que han tomado individuos de asistir y visitar celebraciones y monumentos católicos. Qué lindo es hablar de la libertad, y que distinto se torna hablar de obligatoriedad. Y eso lo que pasa en mi querida provincia. 

  Esta nota surge de una acumulación de incoherencias que he escuchado y vivido en el poco tiempo que estuve de visita en mis pagos. Justo en estos tiempos de milagro salteño, a un diputado de Cambiemos, Andrés Suriani, abanderado del peronismo conservador vestido de amarillo, lucha a favor de la educación católica. 

  En mi ciudad, en épocas del milagro, se llevaba a la mayoría de los colegios a la Catedral para la celebración de la santa misa. Una tradición que algunos diputados y senadores no quieren que se pierda. Las visitas se hacían en horario de clase, con la respectiva autorización. Particularmente me ha tocado asistir a un colegio católico, y en mi experiencia recuerdo que los que no querían participar de aquella celebración, se quedaban en el colegio haciendo alguna actividad curricular. 

  Recordemos que, en diciembre del pasado año, un fallo de la Corte Suprema de la Nación exigió que se quite la materia “Religión” de la currícula obligatoria de las instituciones educativas estatales, al ser denunciada por violar los derechos de las minorías, y añadió que el Estado debe hacer lo necesario para que no haya ritos de ningún culto durante el horario de clases. El gobernador Juan Manuel Urtubey se mostró disconforme con la medida, pero remarcó que hay que cumplir con los fallos. 

  No estamos debatiendo la creencia, la fe de cada uno, ni ninguna cuestión personal, estamos hablando de obligar a un niño o adolescente a estudiar una religión (sea cual fuese) y practicar sus ritos. 

  “Nunca vi estudiantes que vayan a disgusto, ni profesores acarreando alumnos a las misas. Es una cuestión de fe, tradición y cultura. No se les puede prohibir eso a los estudiantes” señaló Guillermo Durand Cornejo. 

  Querido Guillermo, tengo 22 años, fui a un colegio católico y he visto infinidades de compañeros ir para perder horas de clase o porque no les quedaba otra. No hay peor ciego que el que no quiere ver. De todas maneras, es un colegio privado con culto católico, dentro de su reglamento establece el culto cristiano y, al ingresar a la institución, sabemos cuáles son las reglas del juego. Ahora, ¿un chico de una escuela pública aceptó esas reglas? 

 "Vinieron aquellos antirreligiosos que no querían que se hable de Dios en las escuelas y así lo lograron. Como no les alcanzó ahora nos quieren impedir algo que tiene que ver con nuestra antropología cultural. Desde toda la vida nuestros hijos asistieron a la misa del Milagro" comentó Andrés Suriani 

  Es increíble, pero estando en el año 2018, seguimos discutiendo la obligatoriedad del culto. Leo y releo las palabras de Suriani y no puedo comprenderlo. “Antirreligiosos que no querían que se hable de Dios”. No entiendo la obligatoriedad de enseñar el culto a una religión en particular sin la propia voluntad del estudiante. Ni por tradición, ni por cultura, ni por nada que no esté avalado por la ley se puede obligar a alguien a hacer algo. Y menos a profesar un credo sin creerlo. Me cuesta comprender las palabras del diputado. 

  Durand Cornejo dijo que "ni un fallo de la mismísima Corte Suprema de Justicia ni un decreto de un Gobierno o de un presidente de la Nación (podría) ir contra las creencias de la gente, contra su cultura y contra su tradición". "Un gobierno democrático o totalitario no ha podido jamás ir contra las creencias de la gente, contra su cultura o contra las tradiciones de la gente" 

 Quiero contarte Guillermo que tenés razón: nada puede ir contra la creencia, la cultura y la tradición. El problema está en obligar a las personas a profesarlas, cuando ellos voluntariamente tendrían que tomar la decisión ¿O acaso usted, señor Durand Cornejo, querría ser obligado a practicar el Budismo? 

  Obviamente, el Ministerio de Educación notificó a principios de junio a los directivos de todas las escuelas que las visitas a la Catedral previas a la fiesta del Milagro serían voluntarias, optativas y en contraturno. Esta fue una decisión consensuada incluso con autoridades de la Basílica. 

  El artículo Nº 2 de la Constitución Nacional sostiene “El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”. No obstante, pese al trato favoritista que le dispensa al catolicismo, el Estado argentino es aconfesional. Ojalá algún día sea plenamente laico. Cuando lo sea, merecerá de verdad llamarse república. Porque una auténtica república no sólo supone la libertad de conciencia y culto, sino también, aunque muchos insistan en olvidarlo, la igualdad ante la ley. 

   Hasta esta semana, Diputados y Senadores salteños pelean por la obligatoriedad de asistencia de los colegios en horarios de clase. El ultimo escándalo fue que más de 300 empleados del Servicio Penitenciario tienen que ir a una ceremonia católica. Se contó a los medios que tomarán asistencia a personal de las distintas áreas de la cárcel el sábado en la iglesia. 

  Es lamentable el papel que estamos haciendo como provincia. Espero con esta nota hacer reflexionar, no hacerle creer nada, sino reflexionar sobre estas medidas que impulsa el congreso salteño. Esperemos que de una vez por toda, las libertades individuales puedan ser respetadas.


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